Escuela de la Palabra


Preparen el camino al Señor.

 La semana pasada iniciamos el adviento y  con el Adviento también hemos empezado un nuevo año litúrgico en la Iglesia, los católicos nos reunimos en comunidad para celebrar nuestra fe, la cual es un tesoro que tenemos que cuidar por eso nos reunimos para aumentarla avivarla  y propagarla,  celebrar los acontecimientos grandes de salvación del pueblo de Dios.

Empezamos, el nuevo año litúrgico y el Adviento preparándonos para el nacimiento del Salvador. Los hechos y acontecimientos de nuestra fe son repetitivos pero nosotros no, cada año somos distintos, vivimos muchas cosas para bien y para mal  que nos hacen ser distintos, cada acto de amor de Dios  es nuevo.

Ante los peligros y dificultades  e incertidumbres Dios nos sale al encuentro para hacernos saber que siempre está con nosotros, nos hace sentir su presencia través de la Palabra, de los sacramentos, por eso necesitamos abrirnos a esa experiencia nueva en esta segunda semana de adviento que celebramos en comunidad en la Escuela de la Palabra.

En la Escuela nuestro Dios hecho hombre, viene a hablarnos al corazón de cada uno ese corazón que El conoce bien, quiere hablarnos a través de su Palabra, nos quiere regalar un encuentro sencillo profundo a través de la oración.

De la escuela, siempre salimos tocados con una nueva luz que queremos compartir con otros, la Palabra nos envía “ve y anuncia lo que aquí has vivido”.

Esta noche necesitamos abrirnos al poder que tiene la Palabra.

Dios le dice al profeta consuela a mi pueblo y  también nos lo dice a nosotros. “Hablen a su corazón y díganle que su jornada ha terminado pues ha sido pagada su culpa”. ¿Qué pasaba en Israel  que el profeta anuncia eso?…Israel se había alejado de Dios, se había perdido en su pecado, había dado la espalda a los mandamientos y ahora vivía las consecuencias, sintiéndose en orfandad, vacios.

Si nosotros hiciésemos un examen de todo este año que estamos ya acabando, seguramente vamos a encontrar muchos momentos en que nos hemos apartado de Dios, hemos sido infieles, aun cuando ha sido Bueno con nosotros, pero nos dice lo mismo que a Israel “díganle que su jornada ha terminado que ha sido pagada su culpa” tu jornada ha terminado porque tu Dios viene y quiere que tú te encuentres con El, que se ha hecho hombre y ahora quiere que tu renueves esa experiencia,

“Una voz clama: Abran el camino a Yavé en el desierto;  en la estepa tracen una senda para Dios; que todas las quebradas sean rellenadas y todos los cerros y lomas sean rebajados; que se aplanen las cuestas y queden las colinas como un llano.” Porque aparecerá la gloria de Yavé y todos los mortales a una verán que Yavé fue el que habló” Is 40, 3-5

El profeta dice que le hagamos un camino llano porque el Señor se va a manifestar a nosotros y quiere que le veamos, ¿Qué puede impedir que le veamos a Dios? En nuestro corazón muchas veces tenemos una montaña que nos eleva, que nos hace sentirnos distintos, especiales, que estamos por encima de los demás, estamos inflados de orgullo.

Dice el Señor hay que bajar esa soberbia, eso que te crees. Para que puedas verle, tienes que allanar el camino, que todas las quebradas sean rellenadas ¿cuáles son las quebradas, las zonas hundidas?, son los desánimos, falta de esperanza, de confianza en nosotros mismos y en los demás, nuestros desánimos que nos hacen compararnos con los demás;  dice el Señor rellena esas quebradas que te hacen sentir muchas veces que no vales nada. “es que nadie me va a querer como quiero que me quieran”, “nadie me comprende”, el Señor viene a rellenar esas quebradas que  tenemos ideas: “Soy una inútil, no sirvo para  nada”; son todas  ideas falsas pero son ideas que las tenemos fijas.

Tenemos heridas emocionales, San Ignacio, dice el enemigo trabaja en nuestros defectos, resentimientos, en nuestra debilidades, por eso el Señor nos llama y nos habla a través de Juan el Bautista que empezó a bautizar en el desierto, y predicaba Bautismo y conversión para alcanzar el perdón de los pecados. De esta manera Juan estaba preparando el camino.

La invitación de esta segunda semana de adviento es que hagamos un ben examen de conciencia para poder abajar las montañas, rellenar las quebradas, hacer llano el camino, porque ¿qué otra cosa impediría  ver a Dios? tenemos un terreno áspero, porque le hemos dicho no a Dios, hemos guardado rencores, tenemos el corazón endurecido por muchos momentos que hemos guardado rencores y no queremos razonar no queremos que  nos hablen de Él, o cuando hemos buscado venganzas, muchas veces no comprendemos al otro y nos sentimos críticos con los demás y con nosotros mismos, nos hacemos daño.  Dice Juan: “detrás de mi viene uno con más poder. Yo no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias aunque fuera arrodillándome ante el yo los bautizo con agua pero El los bautizará con el Espíritu”.

Ya viene El que te va a transmitir su misma Vida entregándose en una cruz, aquel para quien tú vales mucho, porque tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único, que nos dio  a Jesús para que nos allane todo eso que tenemos en el corazón, el Señor viene  a bautizarnos, para avivarnos a salvarnos con su Espíritu.

 El Señor viene a transmitirnos todo su amor, viene a abrazarnos con el abrazo de Padre con el hijo pródigo a eso viene el Señor, por eso la invitación a la reconciliación, preparen el camino al Señor.

Somos el pueblo de Dios, redimidos por la Sangre de Cristo,  hemos sido doblemente amados por Dios.  Por quiénes el Señor pagó a precio de Sangre, por eso, como pueblo de Dios comulgamos los domingos,  vamos a misa nos reunimos en comunidad, por eso venimos  a la Escuela de la Palabra para escuchar y transmitir la Palabra,  y por esa fe que propagamos y tratamos de vivir somos heraldos, estamos llamados a dar esa fe  a otros a los que no saben de Él, por  eso es la Escuela de la Palabra,

Y dice a través de Pedro,” tomen en serio estos años que viven fuera de la patria”. Nosotros somos ciudadanos del cielo pero vivimos en la tierra,

“No olviden que han sido rescatados de la vida vacía que aprendieron de sus padres, pero no con un rescate material de oro o plata,  sino con la sangre preciosa de Cristo,  el cordero sin mancha ni defecto…Gracias a él han creído en Dios que lo resucitó de entre los muertos y lo glorificó, precisamente con el fin de que pusieran su fe y su esperanza en Dios.

Al aceptar la verdad, han logrado la purificación interior, de la que procede el amor sincero a los hermanos; ámense, pues, unos a otros de todo corazón.

 Dice Pedro “ámense de todo corazón”, porque en nuestro corazón hay una capacidad de amor como la de Jesús.  

Tenemos su espíritu  por eso nos invita amar con esa fuerza, a reconciliarnos, “porque han nacido esta vez no de semilla corruptible, sino de la palabra incorruptible del Dios que vive y permanece”, hemos nacido de la Palabra, que hoy estamos compartiendo, “toda carne es como hierba y su gloria como flor del campo. La hierba se seca y la flor se cae, pero la Palabra del Señor permanece para siempre.1 Pedro 1, 17-25.

Por eso dice “¡Haz resonar tu voz grita sin miedo tu que llevas a Jerusalén la noticia!, Diles a las ciudades de Judá: “aquí está su Dios”.

Si, aquí viene el Señor Yavé, el fuerte, el que pega duro y se impone. Trae todo lo que ganó con sus victorias, delante de Él van sus trofeos.” Isaías 40, 9-11

El ha vencido, se hizo hombre en una humanidad como la nuestra por eso “como pastor lleva a pastar su rebaño, y su brazo lo reúne, toma en brazos a los corderos y conduce a las paridas” Isaías 40, 9-11.

 Esta semana quedémonos con Él, personalmente busquemos su presencia que nos lleve a la conversión para preparar el camino al Señor.

  

LECTURAS DE LA ESCUELA DE LA PALABRA

Ciclo: Adviento.  (II)                                                   Tema: Prepara el camino.                                            



Miércoles: Isaías 40,25-31; Mt.11,28-30 El viene a dar fuerza al cansado y al débil

Jueves:   Lucas 1,26-38 María contágianos tu esperanza.

Viernes:  Is. 48,17-19 s40,3-5; Mc 1,4-8 Prepárate El llega con sabiduría.

Sábado: Mc. 1,4-8; Is. 40,3-5 Prepara el camino al Señor.

Domingo: Is. 61,1-11. Jn.1,6-19 La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.

Lunes: Romanos 8,28-39 El viene hacer maravillas.

Martes: Sofonías 3,9-15; Mt.21,28-32 Busca tu refugio en Mi, Escúchame…. 


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